Un trocito de la historia de nuestra Parroquia…

Aside

Tomado de urbatorium.blogspot.com

UN TEMPLO ESCONDIDO: LA PARROQUIA DE LOS SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS

La iglesia del Seminario de Providencia hacia el 1900, en imagen de los bancos fotográficos del Museo Histórico Nacional.

Coordenadas: 33°26’11.24″S 70°37’47.56″W
El templo se sitúa a metros de avenida Providencia, de frente a ésta, en Rodolfo Vergara 0252. Forma parte de una cuadra triangular contorneada por las calles Obispo Pérez de Espinosa, Monseñor Müller y Rodolfo Vergara, junto a la plaza José Manuel Barros y al lado de la esquina ocupada por el ex Palacio Droguett, convertido en centro de eventos y conocido como la Casa de Cristal. Dicen que muchos matrimonios y bautizos celebrados en esta iglesia continuaron con la fiesta respectiva allí mismo, cruzando la estrecha calle. Estamos a pasos también del Museo de los Tajamares y del empalme de Providencia con Seminario, hacia el Oeste. Cerca, está la hace poco tiempo siniestrada Iglesia de las Hermanas de la Providencia, dos cuadras y media hacia el Este.
El edificio religioso se ve un tanto oculto desde Providencia, por la curiosa forma de las calles y de los otros edificios de tipo residencial que le dan forma a cuadras y esquinas en este sector de la ciudad. Su magnífica arquitectura parece escondida, injustamente, pero le proporciona una situación que le es propia y característica. Las imágenes antiguas muestran un entorno mucho más despejado y sin las rejas que lo rodean, ni la vecina plaza de grandes árboles que hoy dificultan verla por el costado poniente. Se ubicaba, entonces, en un llano relativamente despejado, de modo que su vista debió haber sido mejor y muy despejada desde la antigua calle Providencia, antes que los terrenos fueran fagocitados por el crecimiento de la ciudad y convertidos en barrios.
Su historia no es tan antigua como muchas de las otras iglesias de Santiago, pero, con su calidad de Monumento Nacional, resume una larga e interesante época relativa a los cambios urbanísticos de este sector de la capital que hoy vemos tan cercano al Centro pero que, en esos años, todavía constituía el área arrabalera y suburbana.
La iglesia hacia 1900, en antigua postal fotográfica captada desde el terreno donde actualmente está el ex Palacio Droguett o Casa de Cristal (fuente imagen: álbumes Flickr “SantiagoNostálgico”).
Vista de una propaganda con plano en perspectiva, mostrando los terrenos del ex Seminario de Providencia que estaban siendo urbanizados y en venta, con el templo al frente. Imagen publicada en una revista “En Viaje” de 1948 (clic encima para ampliar imagen con detalles).
Fotografía de la iglesia desde calle Providencia, hacia 1958, con su vista parcialmente escondida por los edificios. A la derecha, se observa el Palacio Droguett antes que se le adicionaran las características estructuras de la Casa de Cristal (fuente imagen: álbumes Flickr “SantiagoNostálgico”).
UN SEMINARIO CON PISCINA Y CANCHA DE FÚTBOL
Esta historia comienza en 1853, cuando el Arzobispo Rafael Valentín Valdivieso compra parte de un enorme terreno que había pertenecido a la sucesión de Agustín Alcalde y que desde tiempos coloniales era llamado la Quinta Alegre o del Alcalde, a la que Benjamín Vicuña Mackenna describe en su momento como un lugar de singular belleza y atractivo. La superficie de la quinta iba desde lo que hoy conocemos como la Plaza Baquedano hasta cerca del tramo más oriental de los tajamares del río Mapocho instalados durante los tiempos de la gobernación de don Ambrosio O’Higgins. Al amplio terreno, el Arzobispado adicionó otro más arriba, hasta el borde de calle Condell, que adquirió a la familia Pedregal, permitiendo contar con la vasta propiedad para trasladar hasta allí el Seminario de Santiago, entre las calles Providencia, Rancagua, Condell y Seminario, esta última así llamada así precisamente por la huella dejada en la toponimia por la casa de formación religiosa.
Los predios adquiridos por el Arzobispado eran inmediatos a la capital chilena y célebres por sus agradables arboledas, haciéndolo lugar de descanso y paseo. Los edificios necesarios para el traslado del Seminario fueron encargados al arquitecto español Manuel Calvo y su ejecución estuvo dirigida por el Rector Joaquín Larraín Gandarillas. Parece que había urgencia por concretar pronto la mudanza, sin embargo, porque ésta tuvo lugar en 1857 cuando había sólo dos cuerpos del mismo terminado, que se ocuparon de inmediato mientras el resto de los trabajos continuaban. Las habitaciones de esta primera etapa siguieron siendo construidas en fases posteriores hasta constituir un sólido edificio de dos pisos, pocos años después. Álvaro Mora Donoso detalla que el recinto fue distribuido en seis patios rodeados de corredores, volviéndose una postal de gran atractivo para los viajeros que llegaban al valle de Santiago por esta ruta o que salían de él por la misma vía.
Según datos proporcionados por Fidel Araneda y también reproducidos por Mora, luego de haber visitado y conocido algunos seminarios europeos, el Rector Larraín hizo construir en el lugar un amplio baño de natación y la primera cancha de fútbol que tuvo Santiago, deporte que en esos años recién comenzaba a perfilarse como actividad reglamentada y regulada en el Viejo Mundo, así que la introducción del balompié en Chile podría estar relacionada en gran medida con estas experiencias pioneras de parte de los religiosos, aunque el dato es bastante ignorado.
Araneda agregaría que se construyó en la propiedad un gran frontón, al fondo, y una amplia y hermosa laguna que después sería rodeada de muchos árboles frondosos. Posteriormente, se hicieron ampliaciones y extensiones del Seminario hasta las calles Condell y Rancagua, al Oriente y al Sur respectivamente.
LA CONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO
Obviamente, al interior del Seminario había también una capilla. Al parecer, ésta contaba con buena cantidad de recursos y materiales para su fábrica: tenía muros revestidos de estantería hecha con maderas finas de alta calidad, por ejemplo. Sin embargo, comenzó a hacerse pequeña para la cantidad de gente y servicios que ofrecía en la institución, pasando a convertirse en la biblioteca, con capacidad suficiente para albergar los 30.000 ejemplares de la colección, entre ellos algunos incunables.
En 1884, Monseñor Mariano Casanova ordenó construir el nuevo templo, de cara hacia elPaseo de los Tajamares que hoy corresponde a la avenida Providencia. Debía ser más amplio y cómodo; y, como vimos que los recursos estaban, también más suntuoso. El diseño y ejecución quedó encargado al prestigioso arquitecto italiano Ignacio Cremonesi, con varios aportes en la ciudad. El maestro había sido traído por la solicitud de la Iglesia de Chile, encargándosele también la restauración de la Catedral de Santiago y los planos de la Universidad Católica de Chile. La obra dejó complacidas a las autoridades eclesiásticas y el arquitecto, así, marchó de vuelta a su patria en 1899, al concluir su trabajo.
El resultado es un elegante templo de estilo románico, de tres naves, dos torres y cúpula central, todo sobre planta con forma de cruz latina. Resaltan los colores cálidos del interior, por el revestimiento de columnas, muros y piso imitando la textura y las vetas del mármol pulido. La decoración es muy detallista, pero destacan las piezas más artísticas, como los vitrales de estilos francés y Münich de enorme atractivo, fundidos en 1898 en la casa alemana Zettler, y las pinturas religiosa de cuidadoso y romántico acabado, hechas por los artistas Cabral en el cielo arqueado de la nave central y en el entorno de la cúpula.
Denominado Seminario Conciliar de los Santos Ángeles Custodios, el nombre del instituto hizo que su templo fuera conocido como Iglesia de los Santos Ángeles Custodios, manteniendo el título hasta ahora. Pasó a albergar también muchos de los objetos y mobiliarios provenientes de la antigua capilla de 1857, como el altar mayor de mármol, ónix y lapislázuli, en cuyo interior se guardaría una reliquia de enorme importancia y valoración para la fe popular: un fragmento de los restos del Santo Niño Mártir Julio Rústico Dulce, que fuera traído desde Roma hasta Santiago. También se incluyó dentro del templo a dos artísticas figuras de los Ángeles Adoradores, tallados en madera dorada a fuego, y dos grandes lámparas de bronce del Santísimo, más otro par donado por el Rector Larraín. De hecho, y aludiendo a su nombre, albergará a una gran cantidad de ángeles en figuritas y pinturas
Empero, a partir del siglo XX, la propiedad comienza a sufrir progresivamente disgregaciones que la van dejando cada vez más pequeña, mientras la ciudad es más y más grande alrededor suyo, en el mismo ritmo de progresión. La mayoría de estas ventas de lotes son para financiar la construcción de un nuevo edificio en Apoquindo.
ELEVACIÓN A PARROQUIA Y DECLARACIÓN DE MONUMENTO
Las segregaciones y ventas de terrenos continúan y se producen cada vez más cerca del templo, dejándolo encerrado entre nuevos edificios. En la esquina Norponiente del frente, como hemos dicho, se levantó hacia 1930 el Palacio Droguett, después convertido en la Casa de Cristal. El año anterior, por gestión de Monseñor Juan Subercaseaux, la Santa Sede había concedido al Seminario el título de Pontificio. Posteriormente, a la entrada de la calle frontal con Providencia, se construyeron los dos edificios residenciales que le dan a la iglesia el aspecto de estar escondida tras los conjuntos de departamentos, como si asomara tímidamente entre ambos intentando mirar hacia el cerro San Cristóbal.
Los miembros del Seminario se cambiaron hasta la nueva casa en Apoquindo. Los avisos de loteos y puesta en venta del terreno aparecen hacia 1948. Según leo en algunas fuentes, en 1955 toda la propiedad dejó de pertenecerles: poco y nada quedaría entonces del antiguo recinto, pero de todos modos se tomó la decisión de conservar la iglesia y establecer en ella y sus edificios adjuntos una nueva parroquia, para que los fieles del vecindario pudiesen seguir asistiendo a ella como lo habían hecho por generaciones. Su primer párroco fue el futuro Cardenal Juan Francisco Fresno, además de ser también uno de los principales responsables de la fundación de la parroquia.
La casa de Apoquindo se conservó hasta 1968 pues, tras el Concilio del Vaticano II, se había decidido establecer sedes en distintas zonas de la Arquidiócesis. Para entonces, los terrenos del viejo Seminario ya habían desaparecido totalmente, quedando sólo el templo como vestigio de esos años.
Muchas características se han ido mejorando en la iglesia, pero también se han tomado decisiones poco favorables para su lucimiento, aunque desgraciadamente necesarias. El cierre con rejas del perímetro del templo, por ejemplo, ya más cerca de nuestra época y debido a razones de seguridad, dejó a sus costados en pequeños patios laterales, a los que se accede por las puertas de los lados que antes eran ingresos secundarios al edificio.
Además de haber sido lugar de innumerables casamientos, también ha servido de escenario para encuentros de música barroca y selecta. Aquí han despedido a varios ilustres, como en el velatorio del obispo emérito auxiliar de Temuco, Jorge Hourton, conocido por su defensa de los derechos humanos y la justicia social. Tras soportar con algunos sobresaltos menores el terremoto del 3 de marzo de 1985, por su valor arquitectónico, su belleza, su importancia cultural, la iglesia fue declarada Monumento Histórico Nacional por Decreto N° 31 del 12 de enero de 1990, del Ministerio de Educación.
Pudo soportar también el terremoto del 27 de febrero de 2010, manteniéndose en un estado de conservación que ha sido juzgado como bueno, a la espera de visitantes que todavía la divisan y reconocen desde avenida Providencia, en su extraña y tímida posición casi oculta.